viernes, noviembre 13, 2015

Esto hace un político para ganar un debate televisivo del que ni siquiera participa

En Argentina, los debates presidenciales eran como las series de Hollywood: nos llegaban enlatados desde afuera, como cosas que solo suceden en Norteamérica. Por primera vez en tres décadas de Democracia, el mes pasado, justo antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, tuvimos a (casi todos) nuestros candidatos contestando preguntas frente a las cámaras y, en especial, intentando esa clase de réplicas y cotraréplicas que permiten aseverar al día siguiente que tal o cuál contendiente se consagro como el gran vencedor de la noche.
   A los periodistas les encantan esos devaneos sobre quien ganó y quién perdió... En un artículo reciente en La Nación, se proponían algunas claves en ese sentido, citando a un clásico de la filosofía política: para salir airoso de estas contiendas, se supone, el candidato de turno debe elegir cada palabra, sorprender al adversario, punzar sus errores y admitir sus razones refutando siempre las consecuencias. Pero el discurso y los mensajes son solo una parte de estos debates, en los que la comunicación no verbal y los registros emocionales son igualmente decisivos.
   El primer debate presidencial transmitido en vivo tuvo lugar en los Estados Unidos, en 1960, y quedó en la historia porque hubo uno de los oponentes que supo usar en su favor todas las ventajas de la TV, la herramienta central para la comunicación de esa época: un John F. Kennedy sonriente, bronceado y empático en cada movimiento, aplastó a un Richard Nixon gris de traje y gris de semblante, rígido, sudado.
   Mucho más contemporáneamente, las redes sociales introdujeron la posibilidad para el espectador-elector de ya no solo seguir en vivo estas transmisiones, sino de opinar y conversar con otros en tiempo real acerca de todas las circunstancias conectadas con la cuestión. En el primer debate argentino, las redes se anticiparon en decretar la derrota de Daniel Scioli por negarse a participar y hacer, en definitiva, otro aporte a la baja calidad institucional del país.


  En los Estados Unidos, en estos días está a pleno la discusión sobre el candidato de los republicanos para las presidenciales de 2016. Es natural, entonces, que sean Donald Trump y su troup los que dominen buena parte de la escena, a razón de un debate público por mes. Tan claro lo tiene su rival, la candidata demócrata Hillary Clinton, que -con poco suspenso por su casi segura postulación para suceder a Barack Obama- se las ingenió en liderar la conversación en redes sociales aun sin participar de estos debates.
   Y lo hizo dos veces. Hilllary -su equipo de comunicación- tiene excelentes reflejos: mientras sus adversarios discurrían en sus asuntos, en plenos debates de octubre y de este noviembre, ella subió a su cuenta de Twitter sendos GIF animados haciendo gestos evidentes de desprecio por lo que estaba oyendo.


   Es decir, cuando en Twitter se conversaba sobre los discursos de los republicanos, Hillary irrumpió con sus memes burlánodose de ellos. Parte de la astucia de esta respuesta es el hecho de que ambas secuencias GIF están extraídas de una comparecencia de Hillary ante el Congreso; unas audiencias incómodas sobre un episodio ocurrido mientras era secretaria de Estado.
   Hillary Diane Rodham Clinton -tal su nombre completo- podría ser la primera presidente mujer de los Estados Unidos. Los debates republicanos hacen permanente referencia (negativa) a su ella: la han llamado, directamente, "mentirosa". Su respuesta fue más sutil y efectiva. La primera vez, fingió quitarse una pelusa del saco con desdén, limpiando su hombro como restando importancia a todo; en la segunda, su cara de aburrimiento lo dice todo.


   Estos y otros histrionismos de Hillary Clinton fueron compilados en una web, En el último debate, cosechó mas de 2.600 retuits en pocos miutos.

viernes, septiembre 04, 2015

Hay palito, bombón, helado: la crisis de confianza del famoso inventor del Cookies and Cream

En Estados Unidos no se fabrica el dulce de leche que comemos en Argentina; no existe, por lo tanto, el sabor de Dulce de Leche en las heladerías artesanales ni en los productos industriales, salvo algún intento poco logrado. Los sabores preferidos de los estadounidenses son, en este orden, el chocolate, la vainilla (?), la menta con chispas y un equivalente vernáculo de la crema de almendras. Según la misma fuente (una web buenísima que tiene estadísticas para todos y todas), el mercado heladero está bastante atomizado entre las private label y las grandes marcas como Nestle o Ben & Jerry´s. La número dos en el share y segunda en ventas en todo el país, la texana Blue Bell, es una compañía bastante especial: ofrece sus productos solo en los Estados del sur, donde está afianzada como loved brand, mientras que en el resto la consideran una marca del montón.
   Blue Bell vende helados y otros postres congelados por 680 millones de dólares al año. La empresa fue fundada en 1907: Southern Hospitality, es su lema. Creció e innovó hasta que en 1980 inventó el Cookies and Cream, su sabor estrella (!). Son 60 mil vacas produciendo leche para 6 plantas y 50 centros de distribución... Una super heladería cuyo negocio, sin embargo, hoy está en riesgo.
   En marzo de este año, Blue Bell detectó listeria monocytogenes en sus productos y admitió que esa bacteria pudo haber sido la causa de muerte de al menos tres personas en Kansas. Al mes siguiente, la compañía optó por retirar del mercado nada menos que 30 millones de litros de helado y dispuso el cierre de todas sus fábricas; no solo la de Oklahoma, donde se habría originado el episodio. En estas horas, después de cuatro meses, la empresa vuelve a sacar sus productos a la calle en el marco de una severa crisis de confianza.
   La comunicación está en el centro de la escena. En una primera etapa, Blue Bell procuró poner de manifiesto que actuó con responsabilidad; ahora se empeña en demostrar a sus públicos que aprendió la lección.


     El CEO Paul Kruse fue quien apareció liderando la crisis. Aunque Blue Bell recibió críticas por haber actuado aparentemente tarde, su primer esfuerzo se centró en colocarse al frente el problema antes que correr detrás de las decisiones del órgano federal de control bromatológico, que todavía investiga qué pasó. Kruse aseguró que el cierre absoluto de la producción obedecía a la decisión de "hacer lo correcto al ciento por ciento".
   Blue Bell subió a su web un procedimiento preventivo para la identificación de los helados sospechados y, disparado el recall, reforzó las alertas a través de sus medios sociales. En Facebook, por ejemplo, actualizó semanalmente el estado de la limpieza y revisión de sus plantas. En estos casos, es clave la diferencia entre actuar de manera "voluntaria" y hacerlo obligado por una autoridad, patrullero en puerta o allanamiento de por medio.
   También a través de las redes, los helados vienen avisando ahora que están de vuelta: #BlueBellisBack es el hashtag. Entre otros apoyos, la empresa el del gobernador republicano de Texas, que se se tomó esta foto para su cuenta de Twitter.


   Blue Bell es uno de los símbolos del sur de los Estados Unidos: en todas las redes hubo gente que se movilizó en favor del inventor del Cookies and Cream. Una noche, durante esos días, los vecinos de Brenham -la ciudad de Texas donde se fundó la empresa- tuvieron su noche de vigilia para rezar que todo saliera bien.
      El recall habría geenerado una pérdida de 130 millones de dólares y una reducción del 37 por ciento del personal, según la prensa especializada. Los costos en términos de reputación todavía no pueden medirse.
   Como parte de su vuelta a las góndolas, Blue Bell estrenó un nuevo sabor: Buttered Pecan.

jueves, agosto 06, 2015

Otra sobre cazadores: ¿qué hace una empresa cuyo accionista se saca fotos con animales (cazados)?

Esta es la historia de un cazador. Jimmy John Liuataud tiene 51 años, nació en Illinois (Estados Unidos) y apoya todas las causas del Partido Republicano. No es odontólogo, como el cazador escrachado recientemente por cargarse al león más famoso de Zimbabue; ni contador, como la cazadora que dobló la apuesta hablando de la maldad intrínseca de las jirafas. Liuataud es el fundador, CEO y principal accionista de Jimmy John's, una cadena de sangucherías con más de 2 mil locales en América del Norte. Imágenes suyas con pesados trofeos -rinocerontes, elefantes, leopardos- empezaron a circular en las redes sociales, hace unos años, de manera más o menos inocua. A partir de la aparición de estos cazadores en las últimas semanas, las fotos de Liautaud con sus presas se viralizaron, en un escenario ya menos neutro, y tuvieron un efecto completamente negativo para la reputación de su negocio: #BoycottJimmyJohn's.
   Este llamado a no comprar más sánguches de sus franquicias viene siendo un tema destacado en Twitter y en Facebook, aparentemente empujado por activistas defensores de los "derechos" animales. Jimmy John's es una marca muy conocida en los Estados Unidos, con un branding potente, basado en que los tiempos de sus entregas a domicilio son imbatibles.
   Business Insider informó estos días que ni en 2013 -con las primeras menciones del asunto en el Chicago Tribune- ni ahora, la empresa ni su dueño quisieron hacer declaraciones públicas.


   Dejemos de lado los juicios de valor sobre la caza (for the record: no cacé, no cazo, no cazaré). Digamos, también, que la militancia ecologista vía web es una práctica tan cómoda como extendida, cuyos principales beneficiarios suelen ser las organizaciones que reclutan likes y retuits.
   En el caso de Jimmy John's, y a menos que las fotos sean trucadas o falsas, no hay elementos para suponer que la actividad desarrollada por Liuataud tenga algún componente ilícito; por el contrario, la caza está perfectamente regulada, lo que permite distinguir la legal de la ilegal. Por otro lado, podría sostenerse que la caza no deja de ser parte de la vida particular de Liautaud (¿un hobby?), sin relación con la gestión de su compañía; mucho menos, con un mensaje que su empresa pretenda transmitir.
   Sin embargo, Jimmy John's y su dueño prefieren callar. Por cierto, esto no evita que el tema permanezca en agenda: en la era de la transparencia, el silencio se torna una herramienta de comunicación poco o nada eficiente. Los públicos/ciudadanos/consumidores hoy prestan cada vez más atención a qué hay detrás de las marcas que eligen -empresas, empresarios, valores corporativos- y esperan, merecen respuestas.
   Tal vez Liautaud tenga algo para explicar. No puede negar los hechos; menos, arrepentirse o pedir disculpas. Y el contexto no lo favorece. Porque tampoco es cuestión de montar una conferencia y someterse lo que seguramente terminaría siendo un juicio público a la Historia de la Caza...
   ¿Jimmy John's saldrá a hablar solo si si verifica que el boicot daña sus ventas?



miércoles, julio 29, 2015

Instagram tuvo que elegir entre un famoso y un usuario cualquiera: se equivocó y se arrepintió

Le pasó a Instagram, la red social para compartir fotos y videos, pero podría ocurrirle a cualquier empresa metida en un brete parecido. Dos opciones: a) usuario (consumidor, cliente, ciudadano, da lo mismo) con cierta antigüedad, entusiasta anónimo del producto, dueño de un tráfico limitado a su familia y amigos; b) megaestrella que un día decide subirse al servicio, con toda la potencialidad de su fama y la promesa de mucho ruido en favor de una marca. Instagram cayó en la tentación. Resultado: tuvo que dar marcha atrás y pedir disculpas.
   El señor a) se llama Andrés Iniesta, madrileño, diseñador gráfico de profesión y ciclista aficionado. El señor b) se llama igual, nació en Albacete, trabaja como futbolista en el Barcelona y hace cinco años convirtió el gol que convirtió a España en campeón mundial. El señor a) tenía 800 seguidores en una cuenta en la que hoy pueden verse fotos casuales de bicicletas, platos de comida y niños. Una mañana intentó loguearse y descubrió que el señor b) era el nuevo dueño de ese mismo espacio en Instagram y que, con eso, habían desaparecido sus imágenes y seguidores para dar lugar a fotos en clave blaugrana.
  Iniesta, el diseñador, decidió contar el asunto en un artículo en la plataforma Medium: "cómo Instagam cerró mi cuenta y se la dio a un famoso futbolista"... Según su versión, contactó a diferentes cuentas de soporte de la red y no obtuvo respuestas. Sus (entonces ex) seguidores también se sorprendieron cuando verificaron que Iniesta, el del Barcelona, era quien figuraba entre sus contactos.
   En Twitter, la historia fue un éxito: 


   Instagram tuvo que emitir un comunicado en el que pidió disculpas por el error y aseguró que había restituido la cuenta a su dueño original no bien pudo. Fue 5 horas después de que el caso Iniesta se convirtiera en un asunto viral
   La empresa aprovechó para repasar aquello de que los públicos se componen tanto de señores a) como de señores b). A Iniesta, el futbolista, le asignaron una cuenta distinta, agregando el número de su camiseta a su apellido: va rumbo a los 6 millones de seguidores, como era de esperar. Iniesta, el diseñador, sigue con sus queridos 800 y no tiene rencores. Todos contentos.

miércoles, abril 29, 2015

Trozos de vidrio en potes de comida para bebé: 5 claves de comunicación para no entrar en pánico

El recall más grande de la historia no necesitó de las redes sociales. Entre 1970 y 1980, Ford debió retirar del mercado nada menos que 21 millones de autos, luego de que se detectara que una falla en sus sistemas de transmisión había sido la causa de 98 muertes por accidentes de tránsito en América del Norte. La recuperación del daño en términos económicos y reputacionales demandó varios años de trabajo.
  Ordenados en una fila imaginaria, los coches que Ford recogió voluntariamente ocuparían el largo de más de dos rutas Panamericanas completas, desde Buenos Aires hasta Alaska, ida y vuelta.  La revista Time coloca el hecho en la cabeza de una lista con otros graves episodios de empresas que se vieron obligadas a rescatar sus productos antes de que causaran problemas aun mayores. En el podio de las industrias con más recallsla automotriz se codea con la médica y la de la alimentación.
   En Estados Unidos se acaba de producir un caso de efectos infinitamente más reducidos, amplificados por todo el ruido que Twitter y Facebook son capaces de generar. Los hechos: unos mil frascos de Beech-Nut, una de esas papillas envasadas que parece comida para astronautas, reconoció que alrededor de mil frascos de su sabor sweet potato & chiken podrían estar contaminados con pequeños trozos de vidrio. Producidas las primeras verificaciones, la empresa -del grupo suizo Hero- identificó una partida sospechada y la quitó de circulación; según la información periodística, hubo un bebé que sufrió cortes en la boca.


   Los recall son una clase de crisis en la que la comunicación bien planificada se convierte en una herramienta crucial, no solo para alertar, prevenir y reducir consecuencias negativas sobre los consumidores, sino -muy especialmente- para gestionar de manera adecuada las expectativas, incertidumbres e intereses de otros públicos relevantes para el negocio. Para evitar el pánico, hay al menos cinco claves que no se deben perder de vista:
1) Liderazgo en la comunicación. En el caso de Beech-Nut, quien tornó oficial la noticia sobre los trozos de vidrio en los frascos fue la autoridad de control,  la Food Service and Inspection Service del Departamento de Agricultura, a través de un comunicado fechado el 14 de abril de 2015. La empresa perdió ahí la oportunidad de pararse delante del asunto y liderar la agenda en relación él.
2) Asumir el problema y actuar rápido. Estallado el caso, Beech-Nut admitió lo ocurrido desde su propia web, con una solapa específica que en los primeros días ocupó la home entera. El marketing del producto por quedó suspendido un tiempo y supeditado a la evolución de la crisis.
3) Transparencia en los mensajes. Beech-Nut no se anduvo con vueltas: pidió disculpas y prefirió actuar con "exceso de precaución", según el statement oficial, retirando la papilla  a pesar de existir un único incidente comprobado. El lenguaje que usó la empresa fue sencillo y positivo, sin sobreactuaciones ni culpables.
4) Escuchar activamente y hablar donde la gente habla. Con el comunicado de prensa más cerca del museo que del crisis management tool kit, el desafío es poder participar de la conversación que al público le importa. Aquí, por ejemplo, la compañía dio a conocer vías varias para que los padres realizaran sus consultas: un 0-800 toll free, sus canales sociales y demás. Interesante revisar como Beech-Nut fue respondiendo uno a uno los comentarios en su fan page de Facebook; en cambio, en algún foro se señaló que las respuestas no eran suficientes.
5) No perder de vista el largo plazo. Las crisis afectan la confianza. A una compañía con una reputación bien cimentada y un entorno de negocio sustentable le resultará más sencillo recuperarse de un incidente como este.

domingo, abril 12, 2015

La reputación de la orca asesina (el plan del acuario más famoso del mundo para no perder más visitas)

No hay vuelta que darle: las orcas son orcas y se comportan como orcas. Tilikum es una orca (macho) que mide 7 metros y pesa el equivalente a 8 Fiat Uno juntos; capturada a los 2 años cerca de las costas de Islandia, pasó por varios acuarios hasta recalar en el famoso SeaWorld, de Orlando, donde en poco tiempo fue degradada de orca-super cute a orca-asesina. Tilikum protagonizó tres episodios trágicos: la muerte de su adiestrador, la de un turista que habría caído borracho a su estanque y la más reciente, en 2010, de una segunda entrenadora.
   Las empresas son empresas y tampoco debe haber mayor misterio en eso: si una empresa sufre incidentes que impactan negativamente en sus ventas y en su reputación, no le queda más remedio que montar un plan para revertir la crisis. El acuario SeaWorld es la unidad de negocios más importante de SeaWorld Enterteinment, una compañía integrante de la Anheuser-Busch Corporation que se dedica a la explotación de varios parques temáticos en los Estados Unidos. Tiene más de 20 mil empleados y sus tiernas criaturas de mar le permitieron en 2013 una salida a Bolsa con una recaudación de 2.500 millones de dólares.
   SeaWorld estaba acostumbrada a enfrentar las clásicas polémicas sobre la inconveniencia de someter a los animales a condiciones de cautiverio. Pero la muerte de la entrenadora Dawn Brancheau a manos de Tilikum le significó, además de la merma de público, la producción de un documental de CNN que aumentó enormemente los cuestionamientos.


   Blackfish tuvo su propio arrepentido. Después del estreno, a mediados de 2014, varios músicos se negaron a participar de los shows en el acuario. Ese solo año, SeaWorld acusó pérdidas por 15 millones de dólares, según un artículo de Bloomberg.
   Desde este año, la compañía procura defender su reputación (la sustentabilidad de su negocio) con un plan ambicioso: la comunicación como palanca clave de gestión. La campaña tiene dos mensajes básicos (el rechazo de la película como fuente seria de información y los esfuerzos del acuario por la buena calidad de vida de sus animales). No solo desde sus propios voceros, sino a través de de terceros validantes de sus posiciones. Y con herramientas enfocadas en presentar la actividad del acuario de manera transparente.


   Meet the animals es una de las fases de esa campaña. "SeaWorld abre las puertas para mostrar una nueva dimensión del conocimiento y la comprensión humana del mundo submarino", dijo el responsable de marketing de la empresa al lanzar la movida. Esto incluye una serie de videos en canal de Youtube de SeaWorld y la información bien diseminada en Facebook y otros medios sociales.
   Lo más interesante es que, además, la empresa supo mostrar que está dispuesta a escuchar. Montó un micrositio especialmente orientado a esto, You ask, we answer, en el que el acuario responde a preguntas (supuestamente) abiertas de visitantes u otros usuarios. El recurso no es nuevo ni carece de riesgos, pero le confiere buena potencia a una campaña de transparencia que parecía necesaria.
    Las respuestas en esa web llevan la firma de veterinarios y entrenadores de SeaWorld. Son un buen ejemplo multimedia, no un mero esquema de Q&A.
   SeaWorld Enterteinment acusó a organizaciones ambientalistas de tratar de bloquear el sitio con robot spammers. La empresa también anunció donaciones para instituciones que financian estudios sobre la vida silvestre de varias especies marinas.
   Este gráfico muestra la evolución del papel de SeaWorld en la Bolsa de New York a partir del inicio de la campaña:


   Tilikum anda por los 35 años, la mitad de la vida promedio de una orca. SeaWorld la mantiene tras bambalinas y analiza cuando reponerla en escena.

lunes, marzo 23, 2015

Cámara de fotos con red social propia para rescatar el "momento Kodak"

En el sótano de uno de los pocos edificios que quedan en el Kodak Park, en Rochester (estado de New York), unos 300 científicos de lo que fuera la principal empresa tecnológica de su tiempo trabajan en el desarrollo de nuevas ideas. La Eastman Kodak Company resiste: en 2012 quebró, al año siguiente se reestructuró y ahora planea su propio volver al futuro con un teléfono inteligente. Yo no recuerdo cuando tomé por última vez una foto con algo distinto de un celular; de hecho, ni siquiera recuerdo dónde guardamos la camarita que supimos tener en casa.
   Las cámaras de bolsillo están en vías de extinción, como los Blockbuster, las Palm -hay un famoso empresario argentino que todavía tiene activa una Tungsten E- y las canchas de paddle. New York Times publicó la semana pasada una muy linda historia en video acerca del derrotero de Kodak, que supo facturar 19 billones de dólares en los 90 y hoy factura diez veces menos.
   En efecto, la competencia de los smartphones ha obligado a los fabricantes de cámaras a adaptar su oferta y restringirla a un público muy específico. En Australia, Canon tuvo hace unos años una idea diferente: sin alejarse tanto de su modelo de negocio, apostó por una red social. El proyecto se llamó EOS Photochain y logró construir una comunidad como la de aquella publicidad de Agulla & Baccetti la que se formaba una red de bostezos.
   En EOS Photochain, los eslabones son fotos. El funcionamiento de la red es sencillo. Alguien cualquiera toma una imagen, la sube a la web y selecciona en ella el elemento que desee para que inspire a quien lo suceda en la cadena. Ese, el segundo, deberá subir otra foto que incluya un elemento emparentado con el primero, marcando en su propia imagen otro elemento como fuente de inspiración para un tercero. Así:


   La campaña ya no está vigente. Pero Canon y su agencia (Leo Burnett) se han encargado de destacar sus resultados: casi 100 cargas de fotos por día y un aumento considerable de la participación de estas cámaras en el mercado australiano.
   El de Photochain fue uno de los primeros casos de compañías que verificaron que, si la gente pasa cada vez más tiempo en las redes sociales, las plataformas participativas propias son una buena opción. ¿Para que (solo) competir con otras marcas en Twitter o Facebook cuando se tiene una comunidad lo suficientemente grande? Nike -de las marcas que mejor trabaja en la web- lo ha hecho con  Nike+; igual que Lego con ReBrick y tantas otras. Hasta Cristiano Ronaldo, con más éxitos de marketing que deportivos, lo intenta con Viva Ronaldo.
   ¿Y si todas las marcas tuvieran su propia red social?
   Aun sin el volumen de otras, la red Photochain le ha permitido a Canon estirar su supervivencia frente a los smarthpones. La clave es la misma: una comunidad nucleada a través de contenidos propios. Mucho más que un "momento Kodak".


lunes, febrero 23, 2015

Cuidado con las siglas: rosquillas que llaman a un "Miércoles KKK" y aclaran que no son racistas


En un capítulo viejo de Los Simpson, Homero vende su alma al diablo a cambio nada menos que de una rosquilla. Una vez en el Averno, no se encuentra con abogados, como muchos malos chistes quieren hacer creer, sino con una máquina que lo condena a tragar cientos, miles de coloridas roscas de azúcar. El Diablo no sale de su asombro ante la solvencia con la que Homero las devora. "Donuts... ¿hay algo que no puedan hacer?", es su frase de cabecera.
   En Inglaterra, las rosquillas -otras rosquillas- tuvieron su propio infierno como consecuencia de un aviso publicitario desafortunado. Krispy Kreme es una compañía con más de 3 mil empleados, que cotiza en el Nasdaq y se ha expandido a varios mercados. Para llamar la atención sobre una promoción especial, la sucursal de la ciudad de Hull creó un Krispy Kreme Klub: lo acomodó para el primer miércoles de este febrero y lo llamó KKK Wednesday.
   Krispy no reparó y/o no midió adecuadamente la coincidencia con el KKK más famoso de la historia: el Ku Klux Klan, una organización de ultraderecha que todavía promueve la xenofobia y el racismo. El aviso fue utilizado en redes sociales y pegado como afiche en el centro de compras de la ciudad, según reconstruyó un medio local. El desgraciado truco publicitario se ve al pie:


   La idea era que, invitados a este KKK, los chicos del lugar diseñaran su propia decoración para las roscas. Las reacciones por este descuido fueron tan negativas que la empresa tuvo que retirar la campaña y pedir disculpas.
   Al marketing le encantan las siglas, eso está probado (ATL, B2B, KPI, ROI y un glosario lleno de mayúsculas). También es cierto que, bien llevadas, las siglas pueden hacer una comunicación más simple y efectiva. Pero eso requiere ciertos cuidados, como el que las rosquillas Krispy no tuvieron en Inglaterra.
   Más cerca, un caso parecido -que nunca ha preocupado mucho a nadie- es el de la Asociación Argentina de Árbitros, cuyas siglas coinciden con la de la tristemente célebre Alianza Anticomunista Argentina. El pundonoroso periodismo deportivo local habla de "Las Tres A" para diferenciarla de la Triple A.
   Hay casos peores, como este en una ciudad de Cataluña:


   La SHIT tiene su propia web, sin pudores. En cambio, la organización que nuclea la actividad turística en el estado de Wisconsin no aguantó la vergüenza y en 2009, después de años de llevar por nombre un insulto muy popular en el mundo anglosajón, alteró el nombre de sus iniciales. Así:


   Hasta que reemplazó Trolley por Streetcar, algo parecido sucedía con el medio de transporte más popular de Salt Lake City:


   Por eso, CCLS (Cuidado Con Las Siglas).

  [Update gracias al aporte del amigo @dzapatillas]  Aplican a esta regla las políticas de Estado, como los títulos BoGarCha (Bonos Garantizados del Chaco) y el plan anti cortes de luz con nombre de papa: PUREE (Programa de Uso Racional de la Energía Eléctrica)