domingo, enero 11, 2015

La lección del peor vocero de 2014: confiar en los mensajes clave, mejor que confiar en un machete

En Argentina llamamos machete a ese ayuda-memoria clandestino al que recurren, por ejemplo, algunos estudiantes en sus exámenes. Acá en España -adonde vinimos para la reunión de socios de Llorente & Cuenca- les dicen chuletas; en Chile son torpedos y en México, acordeones (Wikipedia, gracias por tanta ilustración...). En el mundo de la televisión existe un machete electrónico, el teleprompter, dispositivo electrónico que permite a los periodistas mirar a cámara a la vez que leen una noticia sobre una pantalla transparente.
   ¿Puede ser esta una buena herramienta para el vocero de una compañía? Sí. O no: el productor cinematográfico Michael Bay, aparentemente poco ducho en estas cuestiones, lo intentó en una conferencia de prensa en enero del año pasado. El resultado fue catastrófico: el teleprompter se apagó, el vocero entró en pánico y, borrados de su cabeza los mensajes que tenía que pasar, solo atinó a escapar del escenario.
   Bay es el creador de Armaggedon y Transformers. Samsung lo había convocado, en ocasión de una famosa feria de la industria, en Las Vegas, para la presentación de unas nuevas pantallas flexibles. Esta es la grabación de la conferencia de prensa que hizo alguien del público:


   Uno de los fail del año...
   Después de saludar a su auditorio, Bay arranca más o menos derecho con esa frase de cuño hollywoodense, Quien procura entrevistarlo es Joe Stinziano, VP de Samsung; consciente del bloqueo de su vocero, Stinziano le hace una pregunta más o menos sencilla sobre el impacto de las nuevas pantallas en la cinematografía... Pero Bay solo quería fugarse de ahí.
   Y no se reprimió, ante el silencio impávido de todo el mundo. Al otro día, pidió disculpas desde su blog: "Creo que los shows en vivo no son lo mío".
   Moraleja: un buen vocero debe manejar los mensajes con soltura, con o sin el auxilio de machetes electrónicos o más pedestres. El pobre Bay tampoco tuvo paciencia para dejarse llevar por el directivo de Samsung, ni frescura para improvisar mensajes afines, ni gracia para que la huida tuviera algo más de decoro. Y vocero que huye no sirve para otra conferencia de prensa.


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